Tuya Pueblo. Falta y Resto
![]() |
| Galería de imágenes al final de la entrada |
Tuya Pueblo! es el relato de la duda en sí misma, al tiempo que expresa una consigna clara: no sabemos en qué lugar pero sí que es tiempo de participar. Es año de elecciones en Uruguay y La Falta y Resto no esquiva posicionarse. Da la sensación de que la murga ya definió su voto y no tiene intenciones de ocultarlo, sin embargo se pregunta dónde hacer en términos políticos cuando la izquierda pareciera por momentos “fomentar el capital”. Ante la incertidumbre prefiere visibilizar la duda colectiva y promover el debate. Pero hay algo que La Falta sí tiene claro y dejará tras la certeza una consigna única: la duda sólo se resolverá participando, creando poder popular. Tuya Pueblo, es hora.
“Si le doy palo al gobierno, le hago el juego a la derecha
Si le doy para adelante, alcahuete reprimido
Si no hablo de política, estoy esquivando el bulto
Y si hablo de política, dicen que soy aburrido.
Aunque mal de muchos, consuelo de bobos
Quizá esta ayuda nos pueda orientar
Entre izquierdas y derechas al pueblo han desorientado
¡Para sacarse la duda conviene participar!”
Más allá de las afinidades políticas de cada uno de sus integrantes, La Falta no escatima descripciones de lo que considera errores del gobierno actual Uruguayo. No le teme al dicho que pretende silencios a cambio de no terminar “favoreciendo a la derecha”. La murga es en esencia crítica, y por más de acuerdo que esté con el gobierno de turno, plantea que nunca debe perder autonomía, nunca debe dejar de buscar grietas para convertirlas en denuncias vestidas de cuplé.
Para estos murgueros la izquierda se ha convertido en un lugar incómodo, toda vez que llegada al poder ha tomado decisiones que parecen contrarias a sus identificadoras consignas. Pero en segundo término se pregunta si no es allí ¿a dónde? No es tiempo para descansar. Entonces propone correr la duda con hechos, tal vez inventar algo nuevo donde sea el propio pueblo unido el que diga qué, dónde y cuándo.
Si históricamente se cantó que “la murga dice y no grita”, esta vez Tuya Pueblo! levanta el volumen. Es un espectáculo sin vueltas, sin rodeos, sin huecos en el relato. Es un golpe directo. Son voces que claman inmediata intervención ciudadana en la realidad Uruguaya, y por qué no Latinoamericana.
Así que van apareciendo en cada cuplé distintos personajes pidiendo participar, y es a través de ellos, con su típico modo de sarcasmo, chiste y toques de pura realidad, que se abordarán distintas temáticas relacionadas a la participación. Se habla del respeto al otro y se reivindica la desigualdad como punto de partida para la acción conjunta; se revisa la historia y la construcción del relato de la misma que predomina según quién esté en el poder; se narra lo que puede combatir un grupo de vecinos unidos cuando los políticos, empresarios, periodistas, y gente reacia a la organización no sabe cómo evitar que un país entero sea derrumbado; se critica la “disciplina partidaria” siempre y cuando “te hace decir que algo está bien cuando pensás que algo está mal”.
Pero como si todo esto fuera poco, hay un quiebre en el espectáculo. Lo que se diría una metáfora vivencial. Porque La Falta y Resto no se conforma sólo con decir, si no que va por más y expone al público a la participación real durante el espectáculo. Es el “Mono” Da Costa quién interrumpe la retirada para plantear disconformidad sobre lo recientemente cantado por sus propios compañeros, al tiempo que pide con insistencia libertad para decir lo que piensa. Los integrantes de la murga le explican que no es momento, que están en medio de la actuación, que después lo arreglan. Entonces el murguero los corre diciéndoles que parecen temerle a la libertad, a lo que la murga responde indignada y para demostrarlo termina cediéndole espacio. Ahí mismo el “Mono” plantea un minuto de “libertad” para que todos y todas, tanto los murgueros como el público, hagan lo que quieran. Lo que sucede es perturbadoramente claro: nadie sabe qué hacer con ese espacio.
“Creí, creí que iba a ver una revolución
Incluso advertí caras entusiasmadas
Pero amén de intenciones sin imaginación
Estaremos de acuerdo que acá no ha pasado nada…”
Da Costa canta lo obvio y así los tímidos impulsos de los hombres sobre el escenario, los aplausos y gritos del público que ensayaron una modesta reacción, quedaron revoloteando en las cabezas como una moraleja de lo que no nos atrevemos a intentar...
La murga se despide después del impacto que genera la idea de ansiar con locura una libertad que no se sabe utilizar. La retirada trae la figura “del Pepe” Don José Gervasio Artigas como referencia indiscutible a la cuál volver, y desde allí parte para insistir en el pedido del compromiso del pueblo hasta el último instante
“Un tiempo nuevo artiguista y solidario
Para dejar la violencia guardada en el diccionario
Para arrullar la utopía... Tuya pueblo!
Que aunque parezca olvidada, desde el Ayuí en su bajada
El Uruguay trae atada esta idea enamorada:
No hay empresa más valiente ni otro ejemplo de heroísmo
Que no esperar nada más sino de nosotros mismos”
Se va la murga, Raúl Castro ensaya una última arenga:
“Participá, construí, está, se parte, creé
Creá... ¿o es que no querés cantar Sabremos Cumplir?
Entonces, a construir patria grande y soberana
¡Con la autoridad que emana de ustedes, los orientales!
Tuya Pueblo! Y carnavales… han de ser los del mañana”.
“Canta desnuda La Falta, miralo cómo se ríe”
La coherencia histórica en el relato de la murga permite intercalar cuplés de años anteriores al espectáculo que se está presentando, cosa muy común cuando tocan de gira por fuera de la presentación en carnaval. Fue así que Tuya Pueblo incluyó temáticas como la ley de matrimonio igualitario, representado en un romance entre un termo y un mate, así que habló sobre la niñez o trajo desde sus inicios el cuplé “Pepe revolución”, donde todos terminan cantando con los pantalones bajos. Tampoco falto tiempo para “La Colombina”, o para enseñarle al público un fragmento de la retirada con la idea de que la melodía resuene en las cabezas una vez cerrado el telón. Los muchachos de la batería rotaron por los tres instrumentos durante todo el espectáculo, y lo harán una vez más para bajar del escenario con sus compañeros, para saludar a su público y cantar con ellos hasta la salida del teatro. “Se va, se va la murga, aunque ya nunca pueda decir adiós”, se repite una y otra vez. La Falta y Resto se limpia el maquillaje pero en nosotros ha quedado el carnaval.



Comentarios
Publicar un comentario