Avishai Cohen. La Inspiración


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Avishai Cohen, en formato de trio junto con Nitai Hershkovits en piano y Daniel Dor en batería, y con su inmenso espíritu jazzero, desembarco por estas alturas del mapa, con su contrabajo como herramienta, y con su inmensa capacidad creativa desbordando un escenario que por momentos fue llave y transporte a un éxtasis musical profundo.
Conmover, tamaña capacidad es la que convierte a este músico en una genuina fuente de inspiración y contagio. Admirar su capacidad de componer y ejecutar tan singularmente, es prácticamente un imperativo. 
Músico innato, cuenta la leyenda que su construcción musical fue realmente desde abajo.
Nacido en la colectividad de un kibutz en Israel, traslada su humanidad a la cosmopolita New York, en donde estudia, trabaja en la construcción y toca es subtes y esquinas para despuntar el arte. Se dice también que en algún momento la puerta se le abre a los grandes del jazz, a los que compaña como músico secundario, hasta que logra comenzar a transitar su camino solista. Senda que lo trae a Neuquen convertido en alguien con la capacidad de deleitar e inspirar, tan elevado como sus maestros, tan locuaz como sus certero toque al contrabajo.
Quizás se cuenta esta historia como para sentir que llegar a una inmensidad musical tan bella no es privativo solo de las buenas cunas y las billeteras abultadas. Quizás en el fondo se tienen ganas de que esa inspiración que deviene del músico y su magia arriba del escenario, pueda rozarnos un poco y motivarnos a comenzar a andar.

Apariciones de esta naturaleza se convierten en definitiva en umbrales a mundos en los cuales hay muchas gentes creando y concretando cosas bellas, legados de lo que realmente somos capaces como humanos de hacer en el sentido positivo de la creación.

Las mil caras de Avishai, capturadas por la cámara, son mil invitaciones a encontrarse con el propio instinto creador, con ese impulso vital que empuja desde la carne y explota en la imaginación. Ofrecer generosamente al mundo nuestras propias posibilidades de crear belleza, quizás sea la moraleja que nos dejo Cohen y su trio. Contagioso como un virus. Necesario, urgente, posible.

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