Fito y Charly. Desde la Histórica Altura.

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Por la Lic. Chaman

Corre el año 1983 en Argentina, y el rock nacional, como expresión cultural de una realidad social agitada, dolida y en lucha, genera movimientos nuevos… como para mencionar algunos, cabe recordar, por ejemplo, que María Jose Cantilo comienza a preparar y grabar su nuevo disco en los estudios "Del Cielito"; en el participan en calidad de invitados Luis Millán en armónica y Osvaldo Fattorusso en percusión. Este ultimo es el co-productor artístico del debut de la Cantilo junto a León Gieco, un verdadero seleccionado, si pensamos que participaran del trabajo nada menos que David Lebón y Raúl Porchetto, con sus respectivas bandas.

Por otro lado "Riff" intenta una aventura -For Export-, o al menos así habría que llamar a la nueva incursión de la banda de heavy rock de Argentina. Riff trataría de hacerse de nuevos mercados grabando en varios idiomas. La idea es que la banda grabe su nueva placa, en tres idiomas distintos: Francés (con la voz de de Michel Peyronel), en Inglés (a cargo de Danny Peyronel), y en castellano para el mercado autóctono y Español, donde cantaran todos. 

Juan Carlos Baglietto" se encuentra abocado a la grabación del que será su tercer trabajo discográfico y el último en el que contara con la participación de su tecladista Fito Paez. Fito, ya ha comenzado la grabación de su opera prima solista, y dará paso a una carrera exitosa que no se detendrá hasta nuestros días. Paralelamente y debido al alejamiento de Andrés Calamaro, Fito Paez se incorpora en la banda de Charly García, recomendado por Jorge Lonch, para la gira del disco Clics modernos .

En este punto, no esta de mas recordar que desde 1982, la Argentina estaba en proceso de cambio político. Después de la Guerra de las Malvinas en junio, estalló el caos social y el gobierno militar perdió parte de su poder. Ese año Charly García debutó como solista, hizo la banda sonora de Pubis angelical, película de Raúl de la Torre, adaptada de la novela de Manuel Puig, también guionista. El material salió ese año editado en un álbum doble junto a Yendo de la Cama al Living. Ayudado por la difusión que se le daba en ese momento al rock nacional a través de los medios de comunicación (durante la Guerra de Malvinas estaba prohibido pasar música en inglés), el disco tuvo una gran recepción en el público.

En 1983, Charly dejó Buenos Aires, partia hacia Nueva York. A su regreso trajo consigo una vision musical. Ese año apareció Clics Modernos, grabado y mezclado en norteamerica. Este nuevo trabajo presenta un giro en la música de Charly, con la introducción de ritmos bailables, canciones más cortas y por momentos más irreverentes, acorde a los aires de renovación que empezaron a llegar con la apertura democrática. Este disco no fue bien entendido por el público, pues incluía (por primera vez en Argentina) temas «bailables», es decir: el ritmo tomaba otra dimensión, recortando las letras, hasta entonces concepto primordial del Rock Nacional.

En 1984 Fito se incluye dentro de la banda con la cual Charly graba disco Piano bar. En el mismo año firma un contrato de cinco años con la discográfica EMI y edita su primer LP llamado Del 63 tras dos meses de trabajo grupal en los estudios Panda del barrio de Floresta en Buenos Aires. Un año después se aleja definitivamente de la banda de García y edita el álbum Giros, de gran repercusión, a través del cual alcanza el reconocimiento masivo en nuestro país.

El sentido de esta revisión histórica, quizás un tanto extensa, pero que llamativamente solo abarca tres años en la historia de vida de estos dos pilares fundamentales de nuestro rock, ilustra y refresca la anécdota y la feliz circunstancia en el marco de la cual, casi 30 años después, Charly y Fito llegan a Neuquen.
Diciembre recibe la gira en la cual, ambos celebran arriba del escenario: Fito los 20 años de su disco El Amor después del Amor. y Charly, sus 60 años de música a temporal.
Creo que hacer el ejercicio de la memoria, sirve para despegar el hecho musical de las menos alegres connotaciones comerciales y demás ornamentos que también confluyen en la escena. Y es que hechos tales como los elevados precios de las entradas, la valla implacable que separa un publico de otro solo bajo un hostil criterio economico, el dificilmente catalogable estado de salud de Charly; operan atentando contra lo que en definitiva fue, una excelente oportunidad de ver a dos referentes y hacedores proliferos de nuestra rockera impronta.

Fito Páez primero y Charly después, ofrecieron a las 6000 almas que dieron el presente, dos shows por separado y una despedida a dúo en el espacio Duam de Neuquén.
Alrededor de las 21 hs Fito irrumpe en el escenario y marca su punto de inicio con "El Amor después del amor" para continuar con una presentación que duro poco mas de una hora, y en la cual el repertorio de canciones fue acompañado por las presencias virtuales de históricos compañeros, como Celeste Carballo, Fabiana Cantilo y Mercedes Sosa. Fito tocó junto a su banda compuesta por Diego Olivero, Juan Absatz, Dizzy Espeche, Gastón Baremberg, y la colombiana Adriana Ferrer.

Luego de un intermedio en el cual se pudo observar el arduo trabajo de una cuadrilla de habiles plomos, que desarmaron y armaron ante los ojos del publico, las bambalinas que recibiria luego a Charly Garcia y The Prostitution, la banda que lo acompaña y que cuenta con el impresionante Carlos El Negro Garcia Lopez en la guitarra, Fabián vön Quintiero en teclados, Kiuge Hayashida en guitarra rítmica y coros, Carlos González en el bajo, Tonio Silva Peña en batería, Rosario Ortega en coros, Fernando Samalea en bandoneón y vibráfono, Alejandro Terán en viola, Julián Gándara en chelo y Christine Brebes en el violín.
La presentación de Charly estuvo fuertemente estructurada a partir del sostén musical fundamental de esta gran banda llena de talentos, en la cual Charly se mueve sabiéndose contendido y cuidado. Al verlo, casi nada queda de aquel personaje lleno de excesos y siempre al limite, que supo ser. Se lo nota sereno, dialoguista y contento. Brindo un show sin sobresaltos, y sabiamente condimentados con una extensa lista de exitos de la cual García es el único responsable.

Para cuando Charly finalizo su presentación, corrían ya varias horas de recital.El cierre de este particular formato de gira, estuvo a cargo de ambos próceres del rock, y sin duda, fue el mejor remate para semejante noche de nostalgias y repasos musicales.


Para quien suscribe esta nota, el saldo de la presentación de Paez y García dejo fundamentalmente una invitación: Levantar de la memoria e identidad argenta los polvos oportunistas que opacan la creación cultural, al apropiarse de lo que efectivamente nos hace grandes generadores de expresiones musicales. Charly y Fito siempre serán merecedores de nuestros aplausos y nuestra gratitud, fundamentalmente por haber creado la banda sonora en la cual han transcurrido los últimos 40 años de nuestra historia. Haciendo la vista gorda a ciertas desprolijidades, y sin dejar de proponer un replanteo en cuanto al costo de las entradas, desde aquí celebramos la posibilidad de aun poder corear irónicamente y a todo pulmón... "nos siguen pegando abajo"


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