Mud Morganfield. El Nombre como Estandarte.




Por la Lic.Chaman.

"No quisiera sobrevivirme en mis hijos: ni me conocen; soy un cuerpo extraño que perturba a veces su tranquilidad, que se interpone entre ellos y la madre. Me imaginé a mi hijo grande y a ella canosa, diciéndole, en tono de reproche: tu padre no hubiera hecho tal cosa, o tal otra. Sentí dentro de mí, hijo de mi padre yo, una rebeldía tremenda. Yo hijo no sabría si era verdad o no que yo padre no hubiera hecho tal o cual cosa mala, pero me sentiría vejado, traicionado por ese recuerdo de yo padre que me refregaran a cada instante por la cara. Mi hijo debía ser un hombre; nada más, mejor o peor, pero un hombre".


Estas palabras bien sirven para graficar la idea del peso que conlleva cargar, no solo en la conformación identitaria, o en los componentes del ADN, sino en la mochila misma que acompaña el transitar por los caminos de la vida; la figura de un padre inmenso. Fueron acuñadas nada menos que por Ernesto Che Guevara, en un instante de inmensa lucidez ante la intuición del mito que se sucedería a partir de su huella.

Y seguramente resulta difícil pensar en el improbable punto de encuentro entre un blusero de Chicago, y el legendario revolucionario argentino. Sin embargo, son las palabras las que acuñan este encuentro, desde la reflexión de Ernesto y la impronta que define la existencia del músico: la figura del padre. 

Mud Morganfield , nacido en Chicago en 1954 bajo el nombre de Larry Williams, lleva una pesada carga sobre sus hombros; ser el hijo mayor de Muddy Waters. Waters fue una de las figuras centrales en la historia del Blues. Considerado por los historiadores como “ el padre del Blues eléctrico de Chicago" 

McKinley MorganField (4 de abril de 1913 - 30 de abril de 1983), más conocido como Muddy Waters, nacio en Rolling Fork, Misisipi. Cuenta la leyenda que fue grabado por primera vez en una plantación del delta del río Misisipi en 1940. Más tarde se mudó a Chicago, Illinois, donde cambió la guitarra acústica por una eléctrica, volviéndose cada vez más popular entre los músicos negros de la época. La forma de tocar de Waters es altamente característica dado su uso del slide. Su primera grabación para Chess Records mostraba a Waters en guitarra y voz, apoyado por un contrabajo. Más tarde añadió percusión y la armónica de Little Walter para completar su clásica formación de blues. Con su voz rica y profunda y su carismática personalidad, Waters pronto se convirtió en la figura más reconocible del Blues. Hasta B.B. King lo recordaría como el "Jefe de Chicago". 

Mud, es el primer hijo de varon de Muddy. Fue criado por su madre, Mildred Mc Ghee, conoció a su padre y compartió con él hasta los seis años de edad. Mud alguna vez relato que si bien el Blues estuvo presente en su vida desde pequeño, comenzó su carrera profesional como cantante a los 50 años, luego de ver un especial en television sobre la vida de Muddy en donde no se los mencionaban ni a él ni a su madre; “lloré y mi madre lloró… y le prometí que el mundo sabría de nosotros". El año que viene se cumplirán 30 años de la muerte del legendario padre del blues de Chicago y Mud se ha ganado con creces comenzar a escribir su propia leyenda.


Con esta historia como equipaje, Mud Morganfield llega el último sábado de Julio a la Ciudad de Neuquén. Acompañado por los locales The Jackpots, y antes un auditorio colmado en su capacidad, el hombre demostró que es un artista sensacional, carismático y respetuoso de la tradición. 

Alrededor de las 22 hs subió a escena parte de la banda que habría de acompañar a Mud y sus blues. Rafo Grin y Damian Duflos inauguran la noche con un par de temas instrumentales, a los que se sumo luego el colchón rítmico de los teclados de Emiliano Torres. Dato curioso, en esta instancia se produce una modificación en la clásica formación de The Jackpots, haciéndose cargo del bajo Rafo Grin, y tomando las seis cuerdas el talentoso Alfredo Negro López. La rítmica batería estuvo cargo de Mariano Iglesias. 

Unos minutos después Morganfield apareció en escena enfundando un traje que parecía blanco pero que en realidad era una especie de lila pastel, luciendo aros y anillos de oro y con una toalla en su mano, con la que se secó la cara más de una vez. Se sentó en una banqueta y comenzó a entonar con voz potente, produciendo un silencio gozoso entre sus espectadores. 

El repertorio estuvo equilibrado entre temas propios, sobre todo de su último disco, Son of a seventh son, y algunos covers de su padre, entre otros implacables clásicos del genero. Y le sobro pasta para ostentar que las aguas del Mississippi fluyen por sus venas. Genero climas, subió y bajo el ritmo, hizo bailar al publico, conto parte de su historia de vida, y hasta se animo a una danza contorsiva que aseguro, dolería al día siguiente. 


La noche tuvo un componente extra: sirvió para que muchos músicos locales se mostraran ante un público más amplio que el que suele seguirlos en sus clásicas presentaciones en los bares y teatro locales. Y no defraudaron, ya se sabe, nuestros Jackpots están más que a la altura de las circunstancias. 

Blues profundo, eso nos regaló Mud Morganfiel tras su paso por la Ciudad. Es difícil explicar lo que ello implica en pocas palabras. Intuyo que un motivo es su ritmo tan humano y plagado de sensaciones. Tristeza, desamparo, alegría, miedo, pasión, despecho, enamoramiento, recuerdos. Esta es una selección brutal de oscuros músicos sureños, tipos de los que se sabe poco y que pasaron gran parte de su vida tocando más que nada en los porches de sus casas. Aquí una buena muestra de por qué el blues puro es un camino sin retorno. Y Mud además nos dejo una certeza, las palabras del Argento revolucionario lo rozan pero no lo tocan, su padre fue su destino pero Él no es su sombra. 


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