Circo Negro. Tres Años de Rock

Galeria de fotos al final de la Nota

Por la Lic Chaman.

Es bien sabido que El Circo representa una importante parte de la cultura humana, una noble empresa construida a lo largo de muchos siglos, prácticamente desde que el hombre empezó a registrar sus hazañas, descubrimientos, ideas, creencias y expresiones, es decir concretamente, su cultura. La alegría y el color que se encuentran presentes en cada una de sus funciones, forman parte de la historia del Circo desde sus inicios, siendo la música, el humor y la diversión pilares fundamentales de este arte.

Entre los artistas que inundan y desbordan nuestra Neuquina Ciudad, entre sus ejemplares, brilla en su firmamento el Circo Negro. Según su propia definición de identidad, El Circo Negro "es una odisea para develar aquello que está y no está. Es una invitación a vagabundear en todas las franjas del espectro y reconsiderar la variedad de tonos que se unen en axiomas paralelos, como el sonido. Si hablamos de sonidos que se combinan en melodías que son capaces de zigzaguear en el espectro, desde la calidez de las baladas hasta las sólidas claves de pentatónica, entonces hablamos de rock".

Y el rock que pregona el peregrino Circo Negro, en el mes de agosto de este 2012, cumplió tres años. Y hubo festejos. Cuenta la historia que el Circo tenía una utilidad altamente relacionada con la preparación de guerreros, con los rituales religiosos y con las prácticas festivas. En el sábado que medió el octavo mes del año, hubo batalla, misticismo y sobre todo, hubo festejos.

En el antiguo oriente (3.000 años atrás aprox.), los malabaristas y acróbatas ya viajaban juntos en troupes. En el Teatro del Viento, nuestro templo regional del rock, el Circo sumo en su troupe, bandas amigas, colegas de ruta en el camino de los acordes distorsionados.

La noche empezó con Siete Puntas. Preámbulo de lujo, por una de las bandas que carga en su haber larga trayectoria en los escenarios locales, con bastante mas de una década de escenarios y malabares. Con una agitada combinación de Ska, Punk, Reggae, amalgamado con mucho rock, estos juglares templaron el ambiente, subieron la presión arterial y con sus alegres ritmos, los cuerpos presentes comenzaron el movimiento contorsivo que ya no cesaria hasta el final de la velada.

Y la historia del Circo continua contando que dentro de sus enormes carpas se vivió a lo largo de los siglos un mundo fantástico, un sitio diferente a la realidad donde todo es posible y los límites de los hombres se ven alterados gracias a la magia y a los trucos que se despliegan.

Toda función tiene su numero central, el que convoca y reluce con mayor resonancia. En su tercer cumpleaños, la noche fue del Circo Negro. Iniciando el show con su formación clásica, Leandro Diorio en guitarra y voz, El Negro Turbina en la brillante viola principal, Nacho Moretti en la teclas, Diego Diorio en las cuerdas gruesas, y Sebastian Perez en el motor de la maquina.

El Circo Negro se anuncia recientemente moldeado desde el anonimato de lo antimercantilista, la crudeza de la calle y la magnificencia de la disciplina artística, siendo en definitiva un espacio de rock en donde sus artistas defienden a capa y micrófono lo que piensan, sienten y viven a través de sus pasiones. Logrando un proceso creativo por excelencia al fusionar líricas con melodías, a través de las cuales se llega a una temática más bien realista, anecdótica y narrativa de historias conocidas, repetidas y comunes en las que los mensajes de positividad, orgullo y optimismo suelen ser planteados recurrentemente con estilo crítico y contenido ideológico.

Bien se sabe que los viajes que emprendían las compañías servían no sólo como fuente laboral para los artistas y todas las personas que allí trabajaban, sino también como un fuerte intercambio cultural y de difusión de tradiciones. Es así como, fieles a las milerarias formas, el Circo Negro sumo en este viaje honomastico, para la interpretación de sus mejores obras, a una amplia variedad de artistas locales, que de alguna manera fueron parte del crecimiento de esta local banda de rock. De esta manera desfilaron invitados por el escenario cantantes, violeros, vientos, y hasta la fémina presencia de quien suscribe esta nota, enfundada en sus cuatro cuerdas bajas.

Como testigo presencial,puedo dar testimonio de la generosidad y la creatividad inagotable de este Circo, que ha llevado con vocación y convencimiento las banderas del rock popular, ese que nace en el corazón, se grita con la garganta potente, y se siente en todo el cuerpo. Portando en su ADN la herencia genética de una de las bandas mas legendarias que ha dado el argento rock, el Gran Patricio Rey ilumina con su mística magia, la trayectoria de este Circo, que ya a esta altura del recorrido, habla con letras propias.

Los artistas que forman parte de los elencos Cirsenses son reconocidos como personas esforzadas y sacrificadas, ya que viven continuamente de gira lejos de sus hogares, por lo que muchas veces se menciona que su verdadera familia son sus compañeros de circo. El Circo Negro no es la excepción a esta regla, y ya avanzada la madrugada del domingo, la fiesta continuaba para toda esta gran familia.

El numero de cierre quedo en manos de otros amigos y colegas de bambalinas, los locales Supplicio, quienes, con su tributo a los legendarios Héroes del Silencio, colocaron los acordes finales a esta fiesta aniversario.

De esta manera, el Circo Negro fue ovacionado, fue amado, fue disfrutado, fue sentido en la humanidad rockera de quienes nos sentimos convocados al festejo. Y nos fuimos del Teatro convertido en Carpa, rumiando entre dientes las palabras que sus propios artistas propalan: el Circo es algo más que una banda, es una conjunción de talentos y energías destinadas a la fusión de la pasión colectiva por la expresión individual y la música para conectarse con los sentimientos propios y a la vez con la gente.

Galeria de fotos, Por Maga Ph.


Khumeiamm

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