Lila Downs - Pecados y Milagros
Por La Lic. Magia Chamán.
"Y no la pudimos sacar de la mente ni de nuestra nada, no la pudimos sacar. El cuerpo es débil como la arcilla, que como el alba de madrugada, se apareció ante nosotros una Mujer y su cadena al purgatorio nos arrastró ya de bajada . Será pecado, que no lo sabemos. Como la bestia, que no somos pero es que queremos, y no lo negamos, y lo confesamos, y quisimos más. Quisimos sentir, como si nunca, hasta que duela de posesión.. Será pecado que queremos más"... así llego Ella, a todos nosotros.
Lila Downs cruza fronteras.
En el Alto Valle Patagonico, ese río torrencial llamado Neuquén marca los límites. A uno de esos lados, está Cipolletti. Y mientras enfilo pasos hacia el lugar del concierto, pienso en ese presuntuoso detalle: hoy, muchos vamos rumbo hacia ese otro lado del rio, a la ciudad de enfrente, dispuestos a cruzar aguas invisibles. Lo hacemos para ver, escuchar y disfrutar de un trocito de México. Un viaje donde llegaremos a tierra sin tener la espalda mojada...
Ese pensamiento que me baila en la cabeza, eso de imaginarme cruzando el Río, es culpa de esta Chamana. Su música fronteriza pertenece a ambos márgenes del Río Grande, ese que une y separa a Mexico de los EE UU. Su música suena a invitación sincera para cruzar de un lado a otro. La conjuran Lila Downs y "La Misteriosa" su banda conformada por Celso Duarte en el arpa, charango, jarana, guitarra acústica y coros; Yayo Serka en la batería; Carlos Henderson en el bajo, Paty Piñón en percusión y coros; Leo Soqui en acordeón y coros, y Rafa Gómez en guitarra eléctrica y coros.
Downs, hija de un norteamericano y de una mixteca, canta con garganta mestiza. Por su sangre corren dos culturas. Perdida en esos mundos, optó por dedicarse a la música "para salvar conflictos internos y expresar los demonios del odio y del dolor". Y lo ha hecho mezclando tradición y modernidad. A su modo, Lila reinventa la herencia musical mexicana girando con un espectáculo increíble, hipnótico.
Tras los primeros aplausos, aparece ella, El Relámpago. Canta y baila al son de su banda. Ella es la encargada de dirigir y preparar con su poderosa voz los distintos brebajes, los embrujos para hechizarnos, para sanarnos. Lila es capaz de alcanzar registros vocales que no parecen humanos. Desafía al arpa, sonando como si ella fuera el instrumento, y de ahí vuela lejos, adoptando muchos estilos. Hace frente con su inmensa bravura, a los avatares de la salud, que le jaquean la voz, hasta casi impedirle hablar. Ella combate con alquimia de té, mieles, jengibre, y con convicción firme de entrega total, lo sabe: cientos de personas aguardan por su primera ceremonia en la región.
Comenzó con "Mezcalito", un tema en coautoría con Paul Cohen (su marido y compañero de ruta), que encendió de inmediato al recinto. De lo rítmico, Lila Downs pasó a lo calmó, con una versión muy a su estilo de "Tu cárcel", de Marco Antonio Solís. Así, una tras otra, Lila cantó aquellas canciones que son parte de su bagaje discográfico, como "Palomo del Comalito" (letra que está inspirada en las "Molenderas" que son mujeres que hacen tortillas, enfocadas en la promesa de una mujer oaxaqueña que cayó enferma y se encomendó a la Virgen de Juquila, logrando recuperarse de su mal). "Fallaste Corazón"; "Vámonos", de José Alfredo Jiménez, "Zapata se Queda".
Y así, a medida que iba creciendo la noche, Ella, canta de todo, desde corridos a rancheras, pasando por boleros o temas de tribales sonidos indígenas, en donde se alternaban sonoridades propias del jazz, del soul o del hip hop. Todo regado con una intensa convicción y profundo sentido estético, aprehendido, de la inconmensurable Mercedes Sosa, mujer, que le cambió la vida, a esta mexicana, ciudadana del mundo.
Al igual que nuestra Mercedes, la voz de Lila emociona tanto que eriza todos los poros del cuerpo con sus "Martiniana", brillando también en otros colores, irradiando esa incomparable sonoridad azteca por cada centímetro del lugar.
Apareció así la bruja culpable, acompañada de su séquito de músicos dispuestos a regalar un poco de su tiempo, llenándolo todo, con su arte. La fortaleza de la voz y la presencia de La Señora inundaron el espacio. Arrastrando todas las miradas, y todos los oídos deseosos de escuchar la majestuosidad con la que la cantante, música y mujer, regalo un poco de su música, pero mucho de su esencia.
"Será dolor, no te vayas corazón, que en mi sangre traigo tentación...Por mi Madre, Por mi Dios, que por más no me entra en la razón". Y fue ese dolor en sus cuerdas vocales, que dejo trunco la última parte del bis de esta Magica Mujer, que conmovida en llanto, entrego todo de lo que su humana garganta pudo dar.
Emocionada hasta los huesos, contenida por sus músicos y abrazada por las más de setecientas almas que presenciaron tamaña entrega; Lila se llevó consigo el agradecimiento de cada una de las personas que enviaron en su aplauso su amor, a cambio de un hechizo nunca visto por estas frías tierras.
"Para que existan los milagros, deben existir los pecados" rezo Lila al comienzo de su ritual. El mundo nos hizo posesivos. Pensamos miles de maneras de llevarla con nosotros. Cruzar la frontera pisando calaveras. Miramos el amanecer junto a los Dioses de piedra. Sin misericordia este amor es tan pesado como elefantes amándose en el barro. Te amamos, si vuelas te alcanzamos y te agarramos. Porque somos pecadores, y ella, el Milagro.
Fotos por: Maga Ph


Comentarios
Publicar un comentario